Actualizado Sábado, 19 de octubre, 2019. 12:05:13

Crónicas


Rolando Carvajal/Boya.News

LA PAZ

La guerra política por la continuidad el presidente Evo Morales o su alejamiento del poder podrá no concluir la tarde de este domingo, pese a su eventual victoria en los comicios generales a los que, de no mediar un triunfo contundente que evite la segunda vuelta, seguirá, desde la misma noche, la batalla de mesas observadas, el conteo rápido parcial y las impugnaciones a su candidatura, que sus opositores consideran ilegal.

“No me abandonen”, clamó insistentemente Morales a sus electores en los últimos cierres de campaña para sumar 19 años de gobierno, aunque, al mismo tiempo, anunció “una paliza” a sus contendores.

En paralelo, su principal adversario según las encuestas, Carlos Mesa, logró el apoyo de sectores de derecha y de izquierda, pero no del tercer preferido, Óscar Ortiz.

En la que aparecía como la más difícil elección de Morales desde los comicios de 2005, 2009 y 2014, y la primera posibilidad de derrota en 15 años, diferentes, protagonistas observadores y reportes de prensa consideraban que estaban en juego los dos tercios del control legislativo y la posibilidad de una segunda vuelta, en la que sus adversarios confiaban para desplazarlo después de casi 14 años en la jefatura de Estado.

Su principal colaborador, el vicepresidente Álvaro García Linera, sostuvo que la principal incógnita “es saber si vamos a tener dos tercios como en 2014 o vamos a reeditar un sistema de gobierno dividido, con alguna de las cámaras bajo control de la oposición”, como en 2005.

El terminar ese año surgió el gobierno de Morales, que quiere prolongarlo por dos décadas, acusado de un autoritarismo tendiente a la dictadura, según sus adversarios, por el control de los demás poderes, incluido el Tribunal Supremo Electoral (TSE). El gobernante prefiere mostrar sus logros económicos, como el crecimiento y la disminución de la pobreza, aunque sus críticos atribuyen estos resultados al alza de los precios de las materias primas, advirtiendo que el país extractivista comienza a sentir el peso de su decaimiento, con números rojos desde 2014 en varias facetas en su macroeconomía.

IMPUGNACIONES TEMPRANAS

El Órgano Electoral Plurinacional, también conocido como TSE, insistió en la anulación, de acuerdo a norma, de la preferencia ciudadana si estaba mellada por borrones y otras alteraciones que darían lugar a la observación de las mesas de sufragio, aunque al final admitió que no podía limitar la toma de imágenes con teléfonos celulares de las papeletas de votación y las actas de escrutinio.

El sistema oficial de Transmisión Rápida de los Resultados Electorales Preliminares anunció que cubrirá solo hasta el 90% de la votación a las 20:00 horas de este domingo, mientras los gestionados por otras organizaciones, entre ellas la fundación católica Jubileo y partidos políticos, se esmeraban por acercarse al 100% para no dar paso a la eventual manipulación del recuento estatal y ofrecer una versión eventualmente más real que la del TREP. Una pregunta que nadie respondía es ¿qué hará el sistema de cómputo oficial con el 10% que no reportaría el TREP?

Las versiones opositoras de fraude informático en el OEP/TSE designado por la mayoría legislativa gobernante, más las denuncias de posible manipulación del voto en el exterior, ensombrecían sl proceso electoral con anticipados desconocimientos del ganador si se consumaba la supuesta estafa electoral.

“Yo no reconozco la candidatura ilegal de Morales, pero participo de las elecciones porque no voy a regalarle la elección como los venezolanos se la regalaron al chavismo. ¿Vas a jugar con estas reglas injustas y la cancha inclinada? Sí, voy a jugar y le voy a ganar, porque si no lo hago este señor se va a quedar indefinidamente en el poder”, dijo Carlos Mesa a la DW alemana en torno a la impugnada habilitación de Morales

La "ilegal" postulación de Morales para un cuarto mandato hasta 2025, detalló la agencia española EFE, despierta en parte de los bolivianos los miedos de una "venezuelización" del país, por el temor a que haya fraude electoral, que se eternice en el poder y Bolivia acabe padeciendo la reciente violencia en Ecuador o una crisis social, sin final a la vista, como en Venezuela.

En un contexto de insatisfacción por el desempeño de las instituciones, sobre todo del ámbito judicial: juzgados, fiscalías, policía, las últimas semanas vieron el renacer del federalismo, distinto del regionalismo cruceño, federalización demandada en la última semana por los movimientos cívicos de departamentos como Potosí y Tarija, al calor de sus campañas antigubernamentales.

¿GOLPE DE ESTADO Y CONVULSIÓN SOCIAL?

Morales en cambio, advirtió que, si gana, la oposición gestará "un golpe de Estado" para que no gobierne de nuevo, mientras el grupo campesino de las "bartolinas" amenazó con tomar las armas para mantener su régimen, objetivo que, con menos agresividad, se ha constituido en meta de los movimientos sociales afines al oficialismo.

Preocupaban asimismo las amenazas de convulsión social si el Movimiento Al Socialismo es desplazado del poder, aunque en la otra orilla se debatía qué es menos malo: la inestabilidad relativa, pues como demuestra Ecuador ningún mandatario se animaría a un reajuste económico importante, o el hartazgo ante el exceso de autoritarismo e impunidad.

Sin embargo, las calles ya no son terreno exclusivo del masismo, como lo demostraron los cabildos realizados en seis ciudades, entre ellas las tres del eje central.

La pasada bonanza económica no ofrece suficiente garantía para su permanencia en el poder, pero el presidente confiaba en el respaldo de la iniciativa privada.

“Los empresarios cruceños me dicen que van a apoyar porque nunca ganaron así con otros partidos... (en occidente) algunos no serán masistas, evistas, pero dicen sí: gracias al proceso de cambio estamos ganando bien”, refirió en una entrevista con La Razón.

Promoviendo la ampliación de la frontera agrícola mediante la deforestación para favorecer a pequeños y grandes agroempresarios y facilitando otros negocios con el sector privado, convertido en uno de sus aliados, el gobierno autodenominado socialista ha merecido también la crítica especializada de algunos académicos.

“Se trata del proyecto capitalista más agresivo y antiindígena de la historia boliviana”, dijo hace cuatro años el investigador Luis Tapia, del postgrado de la Universidad Mayor de San Andrés, en un análisis sobre la composición de clase del Estado.

Pese a la nacionalización de los hidrocarburos, quizá la medida más publicitada por Morales, las grandes petroleras controlan el 80% de la producción nacional de hidrocarburos y, según especialistas, no han invertido en exploración o desarrollo de nuevos campos. El Gobierno responde señalando que gracias a la nacionalización la mayor parte de la renta generada por los hidrocarburos se queda en Bolivia, acumulando un valor de 38.000 millones de dólares en los 13 años.

Las transnacionales de hidrocarburos, minería (y, ahora, el litio) son las grandes beneficiarias de la explotación de los recursos naturales, reportó la BBC británica la semana pasada luego de entrevistar a expertos del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario.

"El ciclo de precios altos de las materias primas ha alentado la explotación acelerada y, en muchos casos, desmedida, de hidrocarburos y minerales. El resultado ha sido la elevación absoluta de ganancias para las transnacionales y, en ausencia de obligatoriedad de la exploración, la peligrosa reducción de las reservas", explicó uno de sus investigadores, Carlos Arze.

LA NOCHE DEL DESPUÉS

El sociólogo Ricardo Calla ensaya que el MAS se encuentra en la encrucijada de participar en la segunda vuelta electoral o imponer una supuesta victoria por la vía de un fraude que altere los resultados de este domingo.

Habiendo perdido hegemonía, probablemente el MAS nunca más verá el 64% obtenido en 2009, cuando obtuvo los dos tercios del Legislativo que le sirvieron para ampliar su poder a los órganos judicial y electoral.

El MAS verificará también si es cierto el apoyo de la emergente clase media ‘chola’ como una de las columnas del país por su dominio del mercado interior, como dijo el vicepresidente a Le Monde, aunque este sector social no comparte necesariamente los valores ideológicos del “proceso de cambio” y se construye y prospera al margen del mismo.

La noche de este domingo, a partir de las 20:00, será clave para las aspiraciones de uno y otro bando, ya sumergidos en una larga transición que va más allá de 2025, con o sin Evo Morales como presidente. Él mismo ha prometido quedarse sólo cinco añitos más, en tanto proseguía entregando obras, empleos y promesas en los días del “silencio electoral” tras el período oficial de campaña.

Los sondeos previos le favorecían, pero la batalla de encuestas durante el proselitismo ha tendido un manto de poca credibilidad sobre esta ciencia estadística que podría extenderse al conteo rápido del TREP, el gran protagonista de la noche del sufragio.

(RC/CAQ/Boya.News)

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